Los Senderos y Sus Vertientes

     Me encuentro frente a una encrucijada.  El asunto es el siguiente, me encanta hornear, pero el acto de hornear genera calor.  Detesto el calor.  Soy una criatura de climas fríos, a pesar de que siempre he vivido en el trópico.  El calor me pone de mal humor, me quita los ánimos hasta de existir; sin embargo, el frío tiene el efecto contrario.  Volviendo a la encrucijada, quiero hornear, hay unas cosas que tengo en mente hacer ( un bizcocho, unas galletas y unos rollos de canela - Cinnamon Buns), todas estas cosas requieren el uso del horno.  El horno está en la cocina (¡Que gran descubrimiento, no!), y en mi casa, la cocina es la tercera parte más caliente, ahora, cuando se usa el horno, se convierte en el lugar más caliente en el océano Atlántico.  Sospecho que los testículos de Satanás después de 2 horas de ejercicio vigoroso en el infierno son una referencia adecuada del calor que llega a hacer en la cocina de mi casa cuando se hornea.   
     
     Hornear es una de mis terapias.  Ayuda a despejar y aclarar mi mente y mis pensamientos, y me entretiene muchísimo.  Usualmente horneo para el disfrute de otras personas, ya que no soy de estar comiendo dulces, por lo que no se van a dañar o echar a perder las cosas que haga.  Ya me va haciendo falta una de mis sesiones de terapia, por eso la encrucijada.  Parece ser un "no brainer" pero es que al hornear se genera esa, esa, ¡esa tonta y estúpida calor!  Calor, calor, calor.  La calor del hornear a veces derrota el propósito por el cual lo hago.  El informe del clima (bueno, las aplicaciones que tengo para ello en mi celular) indican un 40% de probabilidad de lluvia para el fin de semana, si eso significa que el próximo fin de semana va a ser similar al anterior, son condiciones óptimas para hornear, ya que no hacía calor.  

     En caso de que el fin de semana sea uno caliente, puedo hacer planes alternos.  ¿Lo notaron?  La parte planificadora de mi.  Soy el tipo de personas que realiza 'flow chart' (diagramas de flujo) en mi mente.    

       Si el Plan A no funciona por X razón, pues existe un Plan B, Plan B editado, Plan C, etcétera.

     En todo momento realizo varias, muchas, demasiadas alternativas para la situación que tenga de frente.  Pero no se equivoque, eso no significa que me encuentre en constante estado de estrés, ansiedad o preocupación.  Todo lo opuesto, son muy pocas las cosas que me afectan, soy, por falta de una mejor palabra bien "chill", y creo que esto se debe en parte al sinnúmero de posibilidades y alternativas que ya he trazado en mi mente para esa situación.  Es como un caos ordenado.  Mi forma de tener control dentro del descontrol de la vida.  Soy de decir que hay que dejar las cosas fluir, "go with the flow", pero tampoco hay que dejarse ahogar.  No se si me explico.   No es ir sin un rumbo determinado, si no que saber cuales son los posibles senderos y hacia donde se dirige cada uno y cuantas y cuales vertientes tiene, de modo tal que si al recorrer alguno de los senderos se imposibilita el paso, poder tomar una ruta alterna o conocer alguna otra destinación a la que también me gustaría llegar.  Poético de mi parte.  
  
     Wow, todo esto porque estoy tratando de decidir si hornear o no.  ¿Qué me sugieres?  Deja un comentario o envía un e-mail con tus sugerencias.  No olvides suscribirte para recibir notificaciones sobre mis publicaciones (no te molestaré mucho, mi meta es escribir 1-2 veces a la semana)  A fin de cuentas, les contaré luego lo que suceda en el fin de semana.

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